Los Demócratas cerraron el gobierno durante 43 días,
el cierre gubernamental más largo y perjudicial de la historia de Estados
Unidos. Y aun así, desearían que hubiera durado aún más.

Los Demócratas les arrebataron los sueldos y los
beneficios a los trabajadores estadounidenses, justo antes de las fiestas, y no
muestran ningún remordimiento. De hecho, muchos Demócratas están molestos con
que el sufrimiento haya terminado:
- El
Líder Hakeem
Jeffries calificó el cierre del gobierno de “valiente”.
- El
Congresista Stephen
Lynch dijo estar “furioso” por la reapertura del gobierno.
- La
Congresista Delia
Ramirez: “La realidad es que Chuck Schumer nos falló”.
- La
Congresista Pramila
Jayapal: “Estaba absolutamente furiosa, y sigo estándolo”.
- El
Congresista Seth
Moulton —quien votó dos veces a favor del cierre Demócrata del
gobierno en la Cámara de Representantes— dijo que habría hecho lo mismo si
hubiera estado en el Senado.
- El
Senador Adam
Schiff: “Me opuse rotundamente a proporcionarles los votos que
necesitaban”.
- La
Senadora Elissa
Slotkin calificó de “decepcionante” el fin del cierre del gobierno.
- El
Gobernador de Illinois, JB
Pritzker: “Ese es probablemente el mayor error que he visto en mi
carrera política”.
- El
candidato Demócrata al Senado de Estados Unidos por Texas, James
Talarico: “Creo que deberíamos haber aguantado hasta conseguir lo que
queríamos”.
En repetidas ocasiones, los Demócratas han dejado
claro a quién son leales, y no es al pueblo estadounidense.
Los Demócratas pusieron
en riesgo a los trabajadores y las familias estadounidenses, solo para impulsar
su agenda
radical, y al final, no lograron nada.