Chicago ha tenido la mayor cantidad de asesinatos entre todas las ciudades estadounidenses, durante trece años consecutivos, y el Gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, miente al respecto.
A pesar de la asombrosa cantidad de delitos violentos en su estado, Pritzker está engañando a los votantes fingiendo que eso no es un problema.
Pritzker y el Alcalde de extrema izquierda, Brandon Johnson, han convertido a Chicago, una ciudad otrora grandiosa, en un auténtico infierno para sus residentes. Los habitantes de Chicago le ruegan a Pritzker que pida ayuda al Presidente Trump.
Pero Pritzker ha dicho que Trump
no es bienvenido en Chicago, anteponiendo
su orgullo a la seguridad de las
personas a las que sirve.
Las políticas
blandas contra la delincuencia de Pritzker han convertido al estado
en un refugio seguro para los delincuentes:
Y los resultados han sido devastadores:
A pesar de las reiteradas peticiones de ayuda de sus propios electores, Pritzker se niega a abordar el innegable problema de la delincuencia en Chicago.
Pritzker se
sienta en su torre de marfil mientras los habitantes de Chicago se ven
obligados a vivir con miedo. ¿Por
qué se niega a ayudar?