¿Dónde está la indignación de los Demócratas por el brutal asesinato de Iryna Zarutska en Charlotte, Carolina del Norte, donde a un delincuente perturbado, con antecedentes de 14 arrestos, se le permitía andar suelto?
Los Demócratas condenarán con furia la protección
de los Estados Unidos contra el terrorismo, mientras hacen la vista gorda
ante los ataques y asesinatos sin sentido de personas inocentes en Estados
Unidos, a pesar de que fueron sus políticas
radicales, como acabar con las fianzas en efectivo, la desfinanciación de
la policía y la reinvención
de la seguridad pública de Roy Cooper y Josh Stein, las que permitieron
que este atroz ataque tuviera lugar.
Los Demócratas se dan prisa para defender a golpeadores de esposas, pandilleros, violadores, depredadores infantiles, traficantes de personas y drogas, y extranjeros ilegales delincuentes, pero se niegan a reconocer estos nombres:
¿Es que acaso las vidas no importan, cuando no conviene a su narrativa?
Estos crímenes atroces son resultado directo de sus políticas blandas contra la delincuencia y, sin embargo, se niegan a colaborar con el Presidente Trump para poner fin a esta locura. En cambio, se aferran a su agenda extremista de extrema izquierda que está costando vidas estadounidenses.
Como dijo
el Presidente Trump: “Hay gente malvada. Tenemos que ser capaces de lidiar con
eso. Si no lo hacemos, no tenemos país”.