Llevamos ya 42 días de otro cierre del DHS provocado por los Demócratas, y no tienen absolutamente nada que mostrar como resultado, salvo largas filas de estadounidenses furiosos.
En sus propias palabras, los Demócratas están
utilizando a los estadounidenses como “mecanismo
de presión” para “hacer
sufrir a la gente”, porque “¿por
qué no?”.
Esta es la segunda vez que los Demócratas han mantenido cerrado el gobierno el tiempo suficiente como para que centenares de miles de estadounidenses no sepan cuándo recibirán su próximo cheque de pago, cómo van a alimentar a sus familias o cómo van a poner gasolina en sus automóviles para ir a trabajar.
Más de 480 agentes de la TSA se han visto obligados a dejar de servir a nuestro país y a buscar un empleo más estable, debido a que los Demócratas los han utilizado como peones políticos, en tres ocasiones, tan solo en los últimos seis meses.
En lugar de complacer a los millones de extranjeros
ilegales, a los que dieron la bienvenida en este país sin verificar sus
antecedentes criminales, los Demócratas deberían centrarse en servir a los
estadounidenses, a esas personas que los eligieron para que las representaran.