Hakeem Jeffries está eludiendo preguntas sobre la Demócrata de Florida Sheila Cherfilus-McCormick, quien está siendo acusada de haber robado $5 millones de dólares en fondos de FEMA, para financiar su campaña y costear un estilo de vida suntuoso, que incluye la compra de un anillo de diamantes de $109.000 dólares, que intentó borrar mediante edición, de su retrato oficial para el Congreso.
Antes de su audiencia televisada ante el Comité de Ética de la Cámara, un hecho “extremadamente inusual”, que tendrá lugar esta semana, los congresistas Demócratas deberían pronunciarse públicamente: ¿exigirán rendición de cuentas o seguirán encubriendo la corrupción?
Si los Demócratas deciden encubrir a una congresista
de su propio partido, que violó la ley, defraudó a sus votantes y abusó de los
fondos de los contribuyentes, deberían admitirlo públicamente. Es lo mínimo que
merecen los ciudadanos estadounidenses.