Los Demócratas han obligado al Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo al Servicio Secreto, a permanecer sin fondos durante más de dos meses y, tras el intento de asesinato contra el Presidente Trump y funcionarios de su administración, los Demócratas no solo siguen negándose a financiarlos, sino que además los culpan de este terrible suceso.
De manera repugnante, los Demócratas están culpando al Servicio Secreto por el intento de asesinato contra el Presidente Trump y su miembros de su gobierno, en lugar de asumir la responsabilidad por su propia retórica violenta e “irresponsable”.
Los Demócratas están dispuestos a poner en riesgo
vidas estadounidenses y a utilizar a los agentes del orden como peones
de su ajedrez político, con tal de satisfacer las exigencias de su base
radical de extrema izquierda y anteponer a los inmigrantes ilegales por encima
del pueblo estadounidense. Es
algo enfermizo.