Esta semana, Jack Ciattarelli, candidato republicano a
gobernador de Nueva Jersey, organizó una asamblea pública con los habitantes
del condado de Gloucester para hablar sobre los temas que realmente importan a
los votantes. ¿Qué hicieron los aliados de Mikie
Sherrill en respuesta? Se presentaron para lanzar una retórica violenta y
repugnante.
Los partidarios de Sherrill portaban un cartel que se burlaba del asesinato de Charlie Kirk, diciendo que este era un “Turning Point, Lo Sentimos, Charlie". También portaban un cartel que decía "86 47", un mensaje codificado invitando a "eliminar" violentamente al Presidente Trump.
Y esta no es la primera vez. En junio, los partidarios de Sherrill portaron carteles similares amenazando al Presidente Trump.
¿La respuesta de Sherrill? Ni una palabra, ya que se ha abstenido de condenar los mensajes de odio de sus partidarios.
Sherrill ha dicho que cree que la violencia política
"no
tiene cabida en nuestra democracia". Si lo dice en serio, ¿por qué no
denuncia a sus propios partidarios que la incitan?