El Senador de Arizona, Rubén Gallego, planea aceptar su sueldo, pagado por los contribuyentes, mientras que su propio personal se queda sin dinero debido al cierre del gobierno, por el que él ha votado once veces, demostrando una vez más que la hipocresía de los Demócratas no conoce límites.
Cuando se le preguntó sobre sus propios empleados que trabajan sin cobra, Gallego lo ignoró con arrogancia: "Ya les dije lo que les dije".
Los comentarios de Gallego resumen a la perfección la
estrategia de los Demócratas frente al cierre: perjudicar a los trabajadores
estadounidenses, protegerse a sí mismos y burlarse de cualquiera que los
denuncie.
Han transcurrido exactamente tres semanas desde que los Demócratas cerraron el
gobierno con la meta de financiar casi $200
billones de dólares en atención médica gratuita para extranjeros ilegales.
De no ser por el Presidente Trump, los miembros de nuestras fuerzas armadas no habrían cobrado sus salarios y las mujeres y los niños habrían perdido recursos cruciales del WIC.
Pero los Demócratas incluso se quejan de eso. Esta misma semana, el Senador de Connecticut Chris Murphy se quejó de que el Presidente Trump solo paga a los empleados que él favorece.
¿Cuándo será suficiente el sufrimiento de los
estadounidenses para que los Demócratas acaben con este cierre y pongan primero
al pueblo estadounidense sobre los extranjeros ilegales?